viernes, 9 de abril de 2010

El mundo se reduce a esta ventana


El mundo se reduce a esta ventana
por donde (no) pasa el aire
por donde muere el día

esta ventana
por donde asoma la luz
una pizquita

esta ventana al patio

donde mil ventanas mudas
donde gestos cotidianos
me recuerdan lo prohibido

El mundo se reduce
a una pizca de paciencia
a esta estrella
que (no) recorre la noche
cuando bajo la persiana

El mundo se reduce a mi impotencia

11 comentarios:

Candi dijo...

Una ventana que te recuerda esa luz que volverá a ser intensa, que dejará penetrar las voces y los sonidos de la ciudad que disfrutarás muy pronto.
Ánimo, que ya queda menos
y la pierna cogerá fuerzas.
Un besazo grande

beker dijo...

Bueno, todo lleva su proceso, me operé de un menisco hace dos años y se que es un lio; y yo pensando que ya estabas para la danza !!! Un beso grande

gaia56 dijo...

Querida amiga, seguro que tienes abiertas muchas otras ventanas en tu mente y en tu corazón. Un beso enorme.

Antonio del Camino dijo...

Hay sin embargo otra ventana que siempre está abierta, desde la que puedes volar y cruzar cielos y océanos: es tu imaginación; a ésa nadie podrá cerrarla.

(El tiempo, por suerte, nos arrastra, de modo que nuestras ventanas al mundo, también van cambiando.)

Un abrazo.

Eléonore Geandel-Fernandez dijo...

Chère amie, je te plains, car tu n'es pas vraiment malade et cependant, tu ne peux guère sortir de ta chambre! C'est presque un supplice. Heureusement, la roue tourne pendant ce temps. Elle te conduit doucement mais sûrement, vers la guérison et la liberté. Tous ces moments pénibles se transformeront bientôt en mauvais souvenirs. Peut-être même que tu les oublieras. Courage et espoir! Poème émouvant ....
Je t'embrasse

VerboRhea dijo...

Me has transmitido tu estado de claustrofobia...ahí delante de esa ventana...a la que siempre acudimos a asomarnos cuando estamos "pachuchillos", ¿verdad? Para que no se nos olvide que ahí fuera el mundo sigue...y nosotros con él :)

Sé que todo te irá bien, que pronto volverás a tu actividad cotidiana, que ahora te está prohibida para tu bien. Pero eso tú ya lo sabes, aunque en ciertos momentos del día entre los agobios...

Un beso y ánimo, MUCHO ÁNIMO.

P.D.: Un placer asomarse por esta otra ventana y encontrarte ahí entre tus palabras :)

Mª Jesús So dijo...

¡¡Bueno, Esme, tu casa tiene más ventanas, no sé por qué tienes que asomarte siempre a la misma!!

Seguro que si cambias de perpectiva, te cambia el paisaje.

De todos modos, ya queda poco.

Escribe, lee, oye, escucha (que no es mo mismo) y da saltitos.

Besos escayolados.

Muacs (plom)

Lucía dijo...

¿Y la ventana de las letras?. La ventana siempre abierta de tu poesía. Ésa a la que nos asomamos nosotros y vemos las vistas más preciosas: tus letras.

Sigue asomándote a ella, que ya será por poco tiempo el sentir esa impotencía, amiga mía.

Esmeralda, ánimo que aquí nos tienes a todos y tienes todas las ventanas que desees para asomarte. Todas distintas, niña:)

Besazos muy grandes.

Soledad Sánchez M. dijo...

Y descubro tu casa -tengo un tanto abandonada la mía- con ese pellizco charro que compartimos. Y me gustan tus versos. Un dulce hilo que recorro por tus entradas. Y envidio la mirada de tu padre y comparto tu amor por las rosadas hojas del almendro. El mío, me llevó muchas veces a la Fregeneda.
Aquí me tienes, Esmeralda.

Un beso.

S.

María BlancaNieves dijo...

¡Tremendo poema!

Me recuerda a cierta ventana, pero ésta tenía barrotes verticales y dejé mis huellas allí. Huellas de contar desesperada los días, los meses, los años. Me aprendí de memoria el panorama, también los momentos cuando el sol nacía y la noche se anunciaba. En ocasiones, sostuve las delgadas cortinas y también allí dejé huellas, pero de sangre, sangre que me otorgó el que un día me dijo que me amaba. Esa ventana fue testigo mudo de una crueldad y maltrato que no tuve el valor de gritar en su momento. Sí.. me sé de memoria la ventana.

Caramba, disculpa, me dejé llevar, y como dice alguien por ahí... claustrofobia, la sentí tan fuerte que no pude contenerme.

Mis respetos y cariño en un beso.

Esmeralda Martí dijo...

Amigos míos: Candi, beker, gaia,antonio, verbo, Léo, Mª Jesús, Lucía, Soledad, Blanca...
evidentemente la vida no se reduce a una ventana, porque todos tenemos alas para protegernos del encierro, para volar con las ideas donde éstas nos lleven.
Abrazos grandes desde el interior de mi ventana, que es el interior de mis anhelos.