No me asusta
la palabra de lluvia
que hoy muestras
No me clava cuchillos
no me dice miserias
ni torpes piropos
ni rezos ni flores
ni nada que huela a descuido
La palabra de lluvia
que golpea mi ventana
me sabe a rocío,
me sabe a futuro
me sabe a verdad
Pero no es tu palabra
es palabra del viento
palabra que alerta quimeras
Es un nuevo camino
es locura que anhelo
Es palabra
de lluvia
de abril.
Habría charcos de esperanza en esta calle, una nube sentada en los balcones, habría niños, un tintero en el pupitre, la maestra, la esfera y el puntero, un campanario más allá, tocando a viento, un barbecho, dos mulos, una charca, cuatro perros.
Habría un tejado con goteras, puertas abiertas al sembrado, a los viñedos, y tus manos amasando las horas de la tarde, esperando el pan que desde ayer no existe.
Estas son las palabras que nacen en el hueco de los nidos, las que anidan donde los pájaros blancos extienden sus alas grises. Estas son palabras que curan, palabras que redimen, palabras que se alzan por los aires limpios en las mañanas. Mis palabras son un regalo de los vientos para tí.