lunes, 12 de abril de 2010

PRESAGIO

Fotografía del fotógrafo salmantino J.A. Barbero.



http://www.jabarbero.com/


Era verdad que coincidían los presagios:
aquel día se alinearon los vértices nocturnos,
el mar subió a las nubes, todo, entero,
y lamió, de golpe, la cabeza de los robles,
la cabeza de las cúpulas,
la cabeza de los mudos paraísos ...

Todo lo cubrió de una melancolía blanca.

Es verdad que el mar subió a las nubes
aquel día
que tu cuerpo tembló sobre los lirios
y mi cuerpo lloró sobre las rosas.



viernes, 9 de abril de 2010

El mundo se reduce a esta ventana


El mundo se reduce a esta ventana
por donde (no) pasa el aire
por donde muere el día

esta ventana
por donde asoma la luz
una pizquita

esta ventana al patio

donde mil ventanas mudas
donde gestos cotidianos
me recuerdan lo prohibido

El mundo se reduce
a una pizca de paciencia
a esta estrella
que (no) recorre la noche
cuando bajo la persiana

El mundo se reduce a mi impotencia

viernes, 15 de enero de 2010

VIVIR EN HAITI

Vivir en Haití,
en la desolación del griterío,
entre el desastre de las ruinas,
sepultada la pobreza
de los más desesperados...

Vivir en Haití,
junto a playas manchadas de amargura,
en las calles en sombra de Puerto Príncipe.

Vivir al costado de ambulancias y soldados...

Vivir en Haití,
agolpados en la desesperanza,
removiendo escombros del hotel Montana...

Vivir solos en Haití,
laberinto del dolor,
a espaldas de la muerte
que todo lo destroza.

Que la tierra está enfadada con los soles...
En Haití.

sábado, 9 de enero de 2010

Arena tú


Arena tú,
sedimento que dejan las gaviotas
cuando salen de sus húmedas vertientes.

Mar de fondo eras a las doce
pero nada recupera el pulso de los cirios.

Desde la orilla,
te empuja una carabela imaginaria
a un viaje de ida y vuelta.

Arena tú,
que te dejas seducir por la corriente
si te pisan mil dedos y mil sueños.

Tú, que cedes a la prisa,
a la tortura de la balsa sin timón
y a la deriva.

sábado, 19 de diciembre de 2009

La empaquetadora de sueños


Disponer de un latido,
empaquetarlo,
adornar las esquinas del corazón,
empaquetar con cuidado sus caricias...

Tejer el suspiro que se escapa
cada noche,
empaquetarlo.
Sujetarlo al borde de la cama,
sujetarlo con suavidad y acierto,
empaquetarlo...

No dejar al frío que se instale,
a la corriente, marchar con las verdades.
Empaquetar deseos,
amistades,
empaquetar tu risa,
caracoles musicales son regalos de tu risa...

Me la quedo,
para mis sueños,
para mi cumpleaños,
para mi navidad, mi soledad,
mi lágrima cautiva,
y mis rincones...

Me la quedo,
que me adorne, me sostenga...
tu risa,
la cascada de luz que me alimenta...

Disponer de tu risa,
empaquetarla,
regalármela... Tu risa para siempre,
en mis sueños, en mis días de nieve y luz.

Empaqueto tu risa,
me la quedo para siempre.

La adjudico a mis recintos, a mis sienes,
al color que le pones a las tardes nuestras,
un café con risas,
un paquete de tu risa,
en la tarde feliz...en la tarde nuestra
con tu risa.

A TODOS MIS AMIGOS BLOGUEROS, QUIERO DESEARLES UNA NAVIDAD ENTRAÑABLE, TRANQUILA, DONDE LOS SUEÑOS LLEGUEN EN PAQUETES QUE DEJEN LOS MAGOS. QUE LA ILUSIÓN NO SE PIERDA. ABRAZOS SENTIDOS.

martes, 8 de diciembre de 2009

Plenitud


Besarte el alma y esconderme luego
Reducirme a cualquier punto de luz sobre tus sienes.

Besarte el alma y morir
Apoyada en mil violetas invisibles

martes, 17 de noviembre de 2009

El sastre del otoño

(Imagen cedida por J. Obeso Glez)



EL SASTRE DEL OTOÑO

Sucede, casi siempre, de repente.
Te levantas y está,
circuncisión de los espejos,
último rayo de septiembre seductor,
el sastre, el cirujano de las horas
faenando los hilos amarillos de los aires.
Descienden lentamente aplausos,
- rítmicas emociones en los cielos de octubre -
cosquilleos rojizos que acarician,
hábil mueca de vientos que estrujan,
crujen, tapizan el verdor
con tristes besos.
Tristes horas, tristes suelos.
El sastre del otoño trabaja los retales,
enhebra las laderas,
perfila los viñedos
y los chopos – miradores de pájaros sencillos –.
Mientras amanece con rizos la tierra,
pasa una esponja su lengua
en los caminos,
en los castaños
y se chupa las mieles, los zumos,
el sastre viejo del otoño,
el viejo violinista de las calles
que van tomando olor a humo,
olor a cáscara, a rito en la cocina,
el viejo sastre, el viejo amigo,
el tejedor de cobres ramas.

(Imagen cedida por J. Obeso Glez)