En la calle
palpitan los muchachos
las rosas, los vecinos
palpita la tarde final
con sus costumbres
El cristal de tus ojos
se ilumina
puedes levantarte y andas
Los peces
vuelven de su exilio
la paz a los nidos de costumbre
En la noche se levanta un templo
Sus sombras
anulan muros
miedos, humos
Y Lázaro recuerda una plegaria
ante el abismo esclarecido